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LOS LÁSERES DE LUZ PULSADA INTENSA SE HAN CONVERTIDO EN LA TÉCNICA DE REJUVENECIMIENTO FACIAL MÁS POPULAR DEL MOMENTO.
Arrugas, manchas solares, lesiones vasculares, asperezas... son las huellas que los años, el sol, el estrés o el consumo de alcohol y tabaco dejan sobre nuestro rostro. La dermatología cuenta desde hace años con muchos procedimientos para solucionar, uno a uno los diferentes problemas, pero la aparición del IPL ha conseguido ofrecer un rejuvenecimiento global y en todo el rostro de forma uniforme. Esta nueva y apasionante técnica ha ganado popularidad primero en EEUU y ahora en Europa, y se ha convertido en una de las técnicas estéticas con mayor demanda en todo el mundo. Su gran ventaja es la recuperación inmediata del paciente que no tiene que parar su actividad normal.
El envejecimiento del rostro se debe al efecto acumulado a lo largo de los años de la luz ultravioleta, y se manifiesta en forma de cambios de la coloración (manchas oscuras o léntigos, rojeces, arañas vasculares, amarillamiento), pérdida del tono y pequeñas arrugas en las zonas más expuestas a la luz. Hasta ahora era preciso tratar cada una de estas manifestaciones por separado, con los numerosos procedimientos cosméticos o con los láseres existentes. Incluso con los láser el tratamiento no era global: hay láseres para manchas, otros para rojeces o telangiectasias, peelings de diferentes profundidades e incluso tratamientos más resolutivos, como el láser-resurfacing, que aunque son eficaces requieren de un periodo de recuperación determinado. La necesidad de este tiempo de recuperación es el motivo por el que muchos pacientes rechazan este tipo de soluciones, ya que no les permiten integrarse de forma inmediata a sus obligaciones sociales y laborales.
Actualmente la gente demanda cada vez más tratamientos poco agresivos que permiten incorporarse al trabajo en el mismo día, pero que sen eficaces. Una de las mayores innovaciones en este campo es el IPL (luz pulsada intensa o rejuvenecimiento no ablativo).
El fotorejuvenecimiento con IPL trata a la vez toda la superficie de la cara, manos, escote, en lugar de hacer sesiones por separado para cada zona aislada del rostro o para cada imperfección cutánea específica. De esta forma se consigue un resultado más uniforme y un aspecto más fresco y juvenil.
El tratamiento completo consiste en alrededor de 5 sesiones en cada una de las cuales se marcan unos objetivos de resultado (por ejemplo las primeras se aplican para la eliminación de lentigos y rojeces y en las ultimas se estimula el colágeno dérmico para minimizar el poro, dar frescura y firmeza a la piel). Cada sesión dura unos 20 minutos y deben aplicarse cada tres o cuatro semanas.
La gran ventaja de este sistema es la rápida recuperación y que resulta totalmente indoloro. Cuando el paciente sale de la consulta después de realizarse una sesión de IPL, puede notar únicamente una sensación de calor y su piel está enrojecida transitoriamente, pero permite el uso del maquillaje.
Posteriormente, ya en casa, el paciente deberá aplicarse el tratamiento específico que el especialista le aconseje para prevenir el envejecimiento. Es aconsejable utilizar un fotoprotector o filtro solar para evitar el bronceado mientras dure el tratamiento.
El fotorejuvenecimiento con IPL puede combinarse con otras técnicas poco agresivas y que no precisan hospitalización, como los rellenos faciales o el botox para el tratamiento de las arrugas de expresión.
Luz pulsada (IPL)
El IPL consigue una atenuación de las arrugas más finas y de las manchas, aumenta la elasticidad de la piel, se reducen los poros y se incrementa la luminosidad pero no puede tratar lesiones profundas (arrugas gruesas, lesiones pigmentadas o vasculares profundas, cicatrices…)